viernes, 30 de noviembre de 2012

Amanecer con mayúscula.



Danzaba en el aire, sutil pero energético, delicado pero imponente; sublime, pero aún así, los suficientemente diabólico como para fomentar el pánico en el más valiente de los corazones guerreros de nuestra tierra.
Sus ojos, las leyendas hablaban de los ojos rojos más furiosos que el hombre pudiese ver, pero no resultaba así. Su mirada era muy diferente a la imaginada, ojos negros. Los ojos negros más profundos, miraban con melancolía hacia el barro de la existencia, me sentía tan solo un trozo de tierra. Su mirada estaba enfocada en mí.
El pelaje dorado, las escamas verdes. Me recordaba a los trajes imperiales, hermosas túnicas divinas que tan solo podían ser portadas por semidioses. Pero esto. Esto era aún más bello.
Perdido en mi éxtasis, una voz resonó en mi cabeza.
-Soy la ira contra la ignorancia y la sed del conocimiento,-Dijo en forma de reproche.-soy el principio del fin y como tal el final de lo que alguna vez fue el comienzo,- Su voz se hacía cada vez más fuerte, sonaba como el trueno de una furiosa tormenta.- no soy el bien, no soy el mal;-y finalmente se despidió.- soy tan solo la duda que alberga en el corazón del esperanzado y el creyente.-
Con esto último dicho, desapareció entre las nubes como llego, en una fugaz y hermosa danza. Aún hoy me cuestiono si no lo soñé.
Algunos me decían que ellos representaban el odio, la ira del fuego. Otros decían que tan solo eran el mal.
Pero yo ahora entiendo todo, ellos tan solo son el conocimiento, del bien, del mal, son el conocimiento imparcial del cual está formado el universo.
El bien, el mal, esas solo son historias con etiquetas.

martes, 2 de octubre de 2012

Pasión por ser apático.


 Escondidas de la voluntad ajena, las palabras pronunciadas, no sin antes dejar claro el desprecio, se vuelven contra el formulador. En estado de catatonia se permite caer en la suposición de que es una equivocación causada por el, tal vez aún más culpable de lo que cree y quiere admitir, sujeto frente a su discurso. Visto de una forma, paulatinamente, más retorcida a favor de si mismo, el sujeto se sumerge de forma casi total en lo que afirma creer. Ni un pelo escapa a la viscosidad de la melancolía que, vista como algo irrisorio, nos patea las espaldas al darnos el lujo de ignorarla y, ya siendo demasiado tarde, ni jabones ni carbones podrían remover de nuestra existencia, aunque tallando con ferocidad se utilicen. Viéndolo de lejos, la vista del panorama no asombra porque este pertenece al imaginario vulgar del situacionismo, que, admirado con la lupa polvorienta de la reseña sigue siendo tan deliciosamente desesperanzador como lo sea el abandono de la pasión.
 Así el extraño a sí mismo se marea y padece los vértigos del disciplinamiento clásico de “sufre los hechos, analiza lo acontecido, acomódate a los tiempos”.

lunes, 1 de octubre de 2012

El grito.


 Como el más indefenso de los niños, le temo al reproche causado por la intención. Me enfrento al castigo que despojado de misericordia llega sin demoras ni escalas, en viaje directo a lo profundo de mi persona. Y con miedo incalculable, levanto la cabeza lentamente, mucho más lento de lo que quisiera, por que el valor medido en cuenta gotas que hoy luzco, aferrado a la inconsciencia de la decisión prematura, debe ser administrado de la forma más calculada. Me visto de harapos del monto de los abandonados, el bulto que, olvidado en la esquina, ofrece ese cobijo que con desprecio y miradas altivas se niegan los transeúntes a considerar de valor.
 Entrego sin placer una exclamación ante el amargo beso del subjetivismo, por que es así como las guerras se evitan, dando a callar con eufemismos el grito desgarrador de lo más recóndito del ser.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Te sueño.


 Te sueño, en potestad de mi vida. Amarrándome con tus correas, en calidad de domadora, mirando altiva la sombra de lo que te muestre.
 Te sueño, regalándome versos. Endulzando mi oído de melosas poesías al tono de tu dulce susurro.
 Te sueño con hambre de frutos maduros, que a la mano, extendida con ahínco, nunca se dejan atrapar.
 Y así como te sueño es como te escapo.

martes, 24 de julio de 2012

Barnabas.

Se acerca, tambaleante, una figura de matices grises. Su pelaje está manchado con suciedad de incontables calles. La sarna cubre como caprichosas manchas las orejas de su taciturno huésped. Los erráticos pasos lo conducen por una calle extraña de sombras centelleantes. La seguridad que la oscuridad solía ofrecerle, le resulta inverosímil. Su lengua cuelga de su boca, con jadeante expresión de fatiga. No muy lejos la divisa, una hembra, como nunca había visto. La encuentra interesante, prolija, algo distraída, su estomago le recuerda que hace días que no ven una porción decente de alimento, así que incluso la llega a encontrar suculenta. Con temple de ladrón se acerca, hasta llegar a solo unos metros de ella.
 - Aliméntame. - Dijo con voz de susurro, ahogado por el viento seco y el polvo, acumulado en su garganta. Un plato frente a él sació segundos de capricho y berrinches. Pero no era suficiente, no era útil.
 - Aliméntame. - Repitió con una voz renovada. Y la carne que esta vez se le brindó fue dos veces más jugosa y tres veces más suculenta. Ya no comía menudos.
 - Aliméntame. - Dijo una tercera vez, sin tener apetito siquiera. Pues su gula dominaba ahora.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Corto y conciso.

Tengo en mente cosas que para decirlas no alcanzan palabras que yo conozca realmente, por que de palabras solo se las pocas para hablar en tonos de urgencia y belicosidad.

jueves, 22 de marzo de 2012

4:01

Es la hora en la que la gente ya no existe, el momento del café para estirar la pestaña y el cigarrillo que acompaña de forma rutinaria a la taza que frecuenta los labios del indeciso, por que no hay mundo que le agrade. El ensueño lo llama con susurros leves, pero teme lo que la teluria le reproche por actos adúlteros que aun posee en deuda.
Así, su mente divaga los rincones que el hombre aleja de la luz, se adentra en las respuestas a esas preguntas simples que todas las canciones responden, a los temas trágicos que todos los poemas finalizan con sonrisas y suspiros.
Detrás de una silla que esconde a una persona, una sombra se agita sin rencor, bifurcando la lógica en morbo obsceno y ética férrea. De todos modos la carrera está dada por perdida, sabe que de todas formas los dos caminos rodean el mismo monte de preocupación y estrés.
Se mide con los zapatos puestos, pero se da cuenta que el ego le produce ampollas. Y para cuando se los saca, con ellos se desgarra las medias que le había tejido su autoestima. Descalzo se siente cómodo, por que indefenso llegó a este mundo, pero no puede permitir que así lo vean, por que indefenso está el que antes de morir da su último suspiro de alivio.
Figuras de muebles vetustos se pasean por el desván de su mente. No está todo claro, pero él así lo cree y es por eso que no está feliz.